«La rueda del miedo»

**Por el Malfitón — el que vende oro y descubre que la rueda que sube la fabrica el miedo** **SatiriGanga, columna del capítulo 26** (S3C3, 13 ago 2026, temporada 3)

TEMPORADA 3

8/14/20262 min read

«La rueda del miedo»

Por el Malfitón — el que vende oro y descubre que la rueda que sube la fabrica el miedo.

SatiriGanga, columna del capítulo 26 (S3C3, 13 ago 2026, temporada 3)

Vendo oro. Pero hoy no es el mío el que sube: es el del miedo

La ONU pide paz —dice el Pregonero,— «La ONU pide paz, mientras el oro sube». Nadie pregunta quién paga el descuento —pero todos pagan. La paz no pesa, como anuncia la Diosa en su aleluya: «paz que no pesa, realidad sin premio; nadie paga». El oro, pesa. Y el que paga, el que pidió. La rueda de la Fortuna baja para subir y sube para bajar: hoy baja la paz, sube el oro. Yo vendo los dos.

Baja para subir. Hace un siglo —o dos—, el Corregidor juró cambiar el mundo. Hoy celebra el modelo Hamilton 1791: «la Constitución, un pliego más». El mismo cartón cuelga del cuello; el mismo lacre : «No cambió el lacre») se re-sella. Solo el símbolo cambia: la corona de cartón → la bolsa de oro. La rueda gira. Yo firmo.

Le aurum es le aurum. Le timor es le timor. La paz no es paz si paga. Hoy, la paz paga con oro. El árbol genealógico del Malfitón cierra: el ábaco de huesos (el primer instrumento) —el baúl que empaquetó todo : cántaro, placa, pliego, ábaco— el oro. Don Avariento registra en aleluya: «la bolsa sube, la rueda no para; el oro canta, el ábaco guarda». Las cuentas brillan verdes. La rueda sube.

¡La paz cuesta menos que un aplauso! —dice el Pregonero: «¡La paz cuesta menos / que un aplauso! ¡La / guerra es un reality!»; luego, su rúbrica: «¡Sed creativos!»). El pueblo aplaude la paz que no pesa, como aplaudió la libertad : «¡Que la libertad reina!»). Nadie nota que el aplauso paga el oro. La rueda sube. El Malfitón vende. El Pregonero vende la guerra como reality. El Corregidor celebra la Constitución como pliego. La Vigía anota en seguidilla: «Ábaco, baúl, oro — / la rueda sube / y baja: el Malfitón / vende». Nadie paga: todos pagan.

La ironía es doble: el acreedor a interés fijo («¡Y el Malfitón aún no sabía de inflación!» ) vende hoy el oro que sube por la inflación que él mismo generó. La rueda baja para subir, sube para bajar. Yo la muevo.

El árbol genealógico brilla verde. El ábaco de huesos —el baúl — el oro. El último hueso del árbol es el primero: el oro es el hueso del poder. La rueda sube (oro), baja (paz). El Malfitón vende los dos. La paz no pesa, el oro pesa; el miedo paga, el vendido paga. La rueda no para, el lacre no cambIa.

La Diosa bostiña: «Anuncio: paz que no paga» (aleluya inversa). El Malfitón: «le aurum es le aurum». El Pregonero: «¡La paz cuesta menos que un aplauso!» —pero el oro sube, y el miedo paga. El árbol cierra. La rueda gira. El pueblo aplaude sin voces . La Matrona observa: el cartón cae, el oro sube, el lacre no cambió.

La rueda sube. El Malfitón vende. El Narrador escribe su redondilla «la paz no cuesta nada, / el oro, sí». La Matrona no habla. No aparta la mirada.

Vendo oro. El oro sube. El miedo paga. La rueda no para. El Malfitón ya lo sabía.

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